4.3.19

[texto] Triunfar en vano, no. De connivencia Km 0 y estraperlo simbólico

Un vano -hueco o luz- en una construcción o estructura puede referirse a cualquier apertura en una superficie compacta. La densa compactación del entramado patriarcal a escala local es fácilmente identificable al vivenciar las formas de funcionamiento de sus instituciones, y el reparto de cargas en el seno de las mismas. El vano no es un vacío, sino la posibilidad de medir la distancia entre los apoyos de un elemento estructural. El racismo, el sexismo, la homofobia, la transfobia, el edadismo, el capacitismo o el especismo son elementos estructurales que marcan distancias respecto a la experiencia de solidez de las vidas que merecen la alegría de ser vividas.

Las puertas de las instituciones son arcos de triunfo: producen el espectáculo local y autocelebratorio de comunidades triunfantes al invitar e incentivar el paso ligero de quien solo callando pertenece. Al atravesarlos, los muros afirmarán que ahí todo lo hacen “para la transformación social”.

Podríamos abrir grietas, pero querríamos también atravesar vanos. No vanos diseñados para celebrar el triunfo de los sirsde la marca cultural de la ciudad, sino aperturas recuperadas para celebrar la potencia afirmativa de luchas interseccionadas. La potencia de las luchas de atravesamiento de muros institucionales que por su componente simbólico para algunos lucen como arcos de triunfo listos para ser celebrados.

El hueco que dejan los cuerpos cuando se retiran de una estructura. La luz que atraviesa la mirada de alguien que ya no puede no ver las violencias.

Acarrear capital simbólico de un lado a otro de las estructuras. Extraer, inyectar legitimidad de arriba hacia abajo. Estraperlo patriarcal y colonial cuando el arco que para algunos es un monumento al triunfo y un reconocimiento a su supervivencia, para otras es un checkpoint o una aduana de materialidad rugosa, pegajosa, hiriente, excluyente o directamente incapacitante. Ni techos de cristal ni de cabeza contra el muro: las luchas transfeministas en Barcelona serán autolegitimantes o no serán. Abren vanos, luces, huecos en las instituciones que siguen al cuidado y defensa de tantos agresores.

Así se yergue un arco. De qué triunfo, del triunfo ante qué o sobre qué. No son puertas que definan el dentro-fuera. Son estructuras que determinan las condiciones semióticas y materiales de lo que se considera triunfante para cierta comunidad, en cierto territorio, y sometida a ciertas normas de gobernanza. Arcos de triunfo hay por todas partes. Arcos de triunfo moleculares nos constituyen. Las genealogías que pretenden que alarguemos no son más que largos paseos bajo sus robustos arcos. Las herramientas de innovación totalitaria no son más que puntales para el sostén de sus alturas.

[co-escrito con Lucía Egaña y tantas otras; texto completo publicado en a*desk (Xavier Acarin ed.): https://a-desk.org/magazine/triunfar-en-vano-no-de-connivencia-km-0-y-estraperlo-simbolico/ ]

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