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1.9.20

Colonialisme patriarcal de butxaca i tecnopolítiques del que és possible

La majoria de les nostres transaccions diàries es fan mitjançant dispositius que, com que actuen i es mantenen en el terreny de la quotidianitat i la mundanitat, s’assimilen a entitats neutrals i innòcues. Per aquesta raó és absolutament necessari remarcar que la matriu patriarcocolonial es manté activa en cadascun dels artefactes tecnològics, tècniques, protocols i infraestructures que fan que la vida quotidiana passi d’una determinada manera. El 2017 es va confirmar per primera vegada que els dispositius electrònics eren la indústria més contaminant, per sobre de les indústries de la carn i de l’aviació. El telèfon mòbil és un dels objectes més sofisticats i complexos del planeta: l’iPhxne conté prop d’un terç de tots els elements de la taula periòdica: el configuren uns deu mil components diferents de més de set-cents territoris diversos i són units per tres-cents parells de mans diferents. A això cal sumar-hi un nociu processat físic i quí-mic de materials minerals i plàstics, i la densa i altament contaminant xarxa de desplaçaments marítims de la qual en depèn la comercialització. El cost psicosocial i mediambiental generat per aquest règim de producció del turbocapital hipercomputacional s’externalitza en les persones i, a banda, perpetua el sistema heteropatriarcal i d’explotació Nord-Sud, amb la reproducció sistemàtica d’extraccions, exclusions, perjudicis, cànons, hegemonies i dominacions.
Els llegats de les tecnociències modernes, inherents als dispositius, són altament universalitzants, homogeneïtzants, solucionistes i tòxics. Des de les microoperacions de lectoescriptura intervingudes pels estàndards de l’editor de text fins a la dependència d’una idea autoritària d’internet, la quotidianitat passa d’una determinada manera, i certament no d’una altra. Però, de la mateixa manera que la llengua no s’acomoda al llenguatge pla i rígid de les acadèmies, l’ús de les tecnologies més quotidianes hauria de tenir la capacitat de desestabilitzar els llegats tecnocolonials, sense caure ni en la culpa individualitzant ni en el victimisme immobilitzant que es despenja de la «usuarització» rampant. ¿Quines imaginacions tècniques necessitaran els espais culturals, artístics i educatius per treballar amb les seves eines de manera vernacular, balbucejant, inventiva i transformadora? 
En un sentit pedagògic no es tracta tant de rebutjar la tecnologia que portem a la butxaca, sinó més aviat d’entendre d’on ve i per què és i funciona com ho fa. I, així, començar a discernir, dissenyar i reclamar en col·lectiu altres possibilitats per a aquestes tècniques tan comunes com complexes. Aquesta atenció pot tenir lloc en el pla de la conceptualització, el disseny, la producció, la comercialització, l’ús i la fi de cicle del software i del hardware; i també en els punts en què els dos interactuen i s’afecten. És en aquestes inter-accions on es limita l’espectre dels possibles i es trien quines subjectivitats, quines sensibilitats, quines col-lectivitats i quins ecosistemes es fomenten i quins continuen sotmesos a la reproducció de l’extermini. 
Obrir-los i desobeir els termes i les condicions de l’obcecació dels dispositius és una poderosa assumpció de la matèria i la semiòtica, un inici per poder-los qüestionar i establir les bases per a un desplaçament de les formes culturals/tecnocientífiques més probables (que perpetuen aquesta matriu colonial) cap a l’obertura anticolonial dels possibles. Aquesta obertura dels possibles és una (altra) urgència social i política en el nostre present neoliberal ecocida, racista, feminicida, classista, especista i capacitista, per mencionar només alguns dels problemes de l’anomenada cultura de la innovació totalitària.
 
Joana moll i Jara Rocha, 
#MACBAeducació 2020
 


5.6.20

recurso pedagógico: infraestructuras tecnocoloniales [con Joana Moll]



La inmensa mayoría de las operaciones técnicas en el día a día contemporáneo suceden dentro de lo que puede llamarse «la matriz colonial»: una ordenación del mundo muy específica que funciona según la distribución de poderes resultante del proceso de colonización (como hito: la invasión de América en 1492) y los cambios radicales que se dieron económica, cultural, geográfica, espiritual, científica y socialmente durante dicho proceso, impuestos desde Europa. En otras palabras: la matriz colonial es la lógica subyacente que se puso en circulación de forma impuesta y que generó un nuevo orden de mundo a base del despliegue del sistema geopolítico del estado-nación y el imperio, económico del capitalismo desarrollista, cultural de la modernidad universalizante (en sus formas institucionales, humanistas y morales) y social por la imposición del sistema de jerarquización de etnias, con la consiguiente forma de explotación y discriminación por racialización. Es pertinente considerar esa matriz colonial para entender las cotidianidades también en el plano infraestructural, porque sigue perpetuándose en las formas contemporáneas de globalización, racismo sistemático e imperialismo occidental. La separación abrupta del mundo en un Sur Global que es usado por parte de un Norte Global a base de extractivismo material (de recursos) y cultural (de formas de vida, prácticas y representaciones) sigue aumentando sin cese las condiciones de desigualdad, desarraigo, exclusión, dominación, explotación y exterminio.

(...)

En la intersección entre el colonialismo y las (ya no tan) nuevas tecnologías, los oligopolios que rigen en forma de «innovación totalitaria» (imponiendo los regímenes técnicos, las formas en que circula la información, las condiciones de sociabilidad y desechabilidad, vigilancia o monetización de la experiencia mediada) son responsables de la acentuación de la matriz colonial en los tiempos de hipercomputación contemporánea. Tanto en el sentido medioambiental como en el sentido cultural o el laboral, las implicaciones de ese totalitarismo son notablemente nocivas.

(...)

Urge entender sus mecanismos internos para liberar las vidas (no-solo-humanas) de las lógicas individualistas, victimizadoras, desvinculadas de la tierra, homogeneizantes y desinformadas que producen esos oligopolios de la alta tecnología.

RECURSO COMPLETO:
[elaborado para la web de Hamaca, junto con Joana Moll]
https://www.hamacaonline.net/projects/tecnocolonialisme-de-butxaca/ 

12.2.20

Tecnocolonialismo mundano e innovaciones totalitarias

Buena parte de las herramientas, técnicas, tecnologías, protocolos e infraestructuras con las que la vida cotidiana sucede (también dentro de las instituciones culturales) está afectada por un régimen patriarcocolonial y ecocida que reproduce sistemáticamente extracciones, exclusiones, daños, cánones, hegemonías y dominaciones. Los legados de las tecnociencias modernas que están anidados en los dispositivos del presente son altamente universalizantes, solucionistas, y tóxicos. A través de los estándares detrás del editor de texto hasta la dependencia de una noción de internet totalitaria, la cotidianidad sucede de ciertas maneras, y ciertamente no de otras. Del mismo modo que la lengua no se acomoda al lenguaje homogeneizante y rígido de las academias, ¿qué urge desajustar para no ser cómplices ese "uso" de las materialidades más inmediatas en términos tecnocoloniales, sin caer ni en la culpa individualizante ni en el victimismo inmovilizante? O por planteárnoslo afirmativamente: ¿de qué imaginaciones técnicas cabe dotarse un equipo de trabajo de forma vernácula, balbuceante y transformadora?

[hoy: una sesión de formación con el equipo de programas del MACBA, para abrir melones y afinar preguntas juntxs...]

28.5.19

://lacapella.barcelona/coordenadas.tecnocoloniales

[inauguración martes 28 de mayo a las 19h en La Capella, en el marco de la 6ª y última escena de la expo La Capella 25 Anys Després]



://lacapella.barcelona/coordenadas.tecnocoloniales
(un trabajo con Joana Moll)



 

¿Qué agentes convoca una página web? ¿Qué papel tiene la casi completa invisibilidad de los procesos tecnológicos que la construyen? ¿Cuáles son sus coordenadas espaciotemporales? ¿Qué información traen consigo acerca del reparto de fuerzas en los ámbitos técnicos de la gestión cultural pública? ¿De qué modo se constituye la particular ecología de medios de la web que da presencia digital a La Capella? ¿Podrían darse otras constituciones posibles?

El 09 de mayo de 2019, haciendo uso del navegador Mozilla Firefox en su versión 66.0.5 (para 64 bits) desde un PC con sistema operativo Linux Mint 19 Tara, se ejecutó una inspección de todos los elementos encargados de apuntalar la página de inicio de la web de La Capella, 'l'espai que l'Institut de Cultura de Barcelona dedica a la creació emergent' (http://lacapella.barcelona/ca). Este ejercicio de microarqueología informática exprés, reveló un total de 111 capas de información encapsulada en distintos formatos, codificados mediante anglo-acrónimos como JS (JavaScript), HTML (HyperText Markup Language), CSS (Cascading Style Sheets), JPEG (Joint Photographic Experts Group) o PNG (Portable Network Graphics) entre otros.  Mediante un ejercicio de ingenieria inversa, cada una de esas capas desplegó un mundo entero cuyos tentáculos invisibles afectan, de forma profunda, a la preservación de la estructuración contemporanea aún alineada con el colonialismo industrial comercial. Este trabajo es el esfuerzo por poner esas capas en circulación, para activar una conversación acerca de qué capacidad de respuesta -respons(h)abilidades- asumimos ante objetos tan mundanos como una web pública y cuáles podemos asumir.

Las infraestructuras institucionales que catalizan buena parte de las prácticas culturales contemporáneas están afectadas por una composición de realidad tecnocolonial, dependiente de plataformas comerciales (por ej. Digital Ocean) y herramientas propietarias (G**gle Analytics, servicio de Alphabet Inc). Se trata de un régimen de universalización en constante actualización que no es ni neutral ni inocente, en absoluto. Las características semióticas y materiales del régimen tecnocolonial tienen implicaciones económicas, sociales y ecológicas directas más allá (o más acá) del circuito arte-cultura y sus aquí-ahoras.

Sus temporalidades combinan por un lado la inmediatez de la innovación totalitaria turbocapitalista impuesta por los estándares industriales basados en valores aplastantes como la optimización, la estandarización, la eficacia o la eficiencia; y por otro una constancia sostenida de legados propios de la estructuración moderna del mundo. Sus espacialidades se ciñen a la distribución del imperialismo capitalista en el territorio, con focos de alojamiento mayoritariamente en el norte de Europa y EE.UU.

Identificar modos de atención al tecnocolonialismo es una urgencia (geo-, eco- y socio-)política que activa preguntas relacionadas con hacerlo público y hacer lo público: ¿Qué estrategias comunicacionales pueden servir para señalar algunos comportamientos del tecncolonialismo turbocapitalista más mundano? ¿Qué implicaciones tiene evidenciar local/situadamente el casi total aplastamiento de las infraestructuras institucionales públicas por parte de la fuerza privativa de conglomerados empresariales internacionales? 

://lacapella.barcelona/coordenadas.tecnocoloniales intenta desplegar preguntas, desnaturalizar presencias, señalar estructuraciones y dinámicas específicas para sofisticar la sensibilidad hacia elementos que se tienden a desconectar y a entender como inamovibles; y así invitar a una conversación urgente acerca de eventuales reparaciones parciales en el ejercicio técnico de lo público.
[diseño gráfico de Katharina Hetzeneder]
[esta pieza tiene una licencia Do what the fuck you want to Public License (WTFPL)]