Mostrando entradas con la etiqueta bau. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bau. Mostrar todas las entradas
2.3.18
asambleas transversales en la escuela
repensar imaginarios / rehacer sylabus / vocalizar la huelga / desaprender formas de estar / reunir emoción / señalar fuerzas / diseñar planes o planos de o para parar
21.11.17
Phenomenal 3D / PB rotación III
| ROOT 0082, Technoflesh/Simone Niquille 2017 |
El régimen de verdad de la modernidad afecta aún tangiblemente las vidas cotidianas y cómo éstas se viven. Lo que nos preocupa en Possible Bodies es la forma en que los cáculos volumétricos y su matriz tecnológica se infunden con la ciencia anatómica, combinada con un entendimiento paramétrico de la materia y ciertos modos rígidos de perspectiva. De manera conjunta parecen haber alcanzado intactos las tecnologías 3D, arrastrando sus valores coloniales, racistas, misóginos, edadistas y capacitistas hasta su código-base, el diseño de sus interfaces, la cultura visual y los métodos pedagógicos.
Karen Barad habla de los fenómenos (phenomena) que resultan de las "intra-acciones de múltiples dispositivos de producción corporal". La noción de phenomena ayuda a entender que los cuerpos son producciones tecnológicas y calculadas que hemos aprendido a comprender y habitar. De forma torpe y urgente tomamos la mano de Barad y preguntamos: si los cuerpos son ficciones políticas vivas, ¿cuál es el cuerpo fenomenal de las verdades 3D? Y seguiremos: ¿cómo podemos proveernos de procesos de desarrollo de herramientas y vocabularios de 3D que extiendan las ficciones corporales más allá -o más acá- del régimen de la modernidad?
Con contribuciones de Jorge Luis Marzo, Simone C. Niquille, Paula Pin, David Ricart, Jara Rocha, Femke Snelting, Kym Ward, la línea de investigación Objetologías, el equipo del CFD, el área deproyectos de Bau y muchas otras.
+info & English version: http://possiblebodies.constantvzw.org/inventory/?Barcelona
9.7.17
[paper] dis-orientation and its aftermath
[EN]
Following Sara Ahmed’s invitation “to think how queer politics might involve disorientation, without legislating disorientation as a politics”, the collective enquiry Possible Bodies research team inventoried three items related to 3D artifacts, following through the implications of the contemporary renderings of “dis-orientation” they invoke. Each in their own way, the items relate to a world that is becoming oblique, where inside and outside, up and down are switching places and where new perspectives become available. They speak of the mutual constitution of technology and bodies, of matter and semiotics, of nature and culture and how orientation and the subjectivities that emerge from it are managed across the technocolonial matrix of representation in turbo-capitalism. The three items allow for a look at tools that represent, track and model “bodies” through diverse cultural means of abstraction, and eventually convoke their aftermath in a call for “disobedient action-research”.
Keywords:
3D, technology, possible bodies, disorientation, inventory
[CAST]
Continuando la invitación de Sara Ahmed a “pensar cómo las políticas queer podrían implicar desorientación, sin legislar la desorientación como una política”, el equipo de la investigación colectiva Possible Bodies inventarió tres ítems relacionados con artefactos 3D, dando seguimiento a las implicaciones que las actualizaciones contemporáneas de “des-orientación” puedan invocar. Cada uno a su modo, los items están en relación con un mundo que está deviniendo oblicuo, donde dentro y fuera o arriba y abajo están cambiando posiciones, y donde nuevas perspectivas se hacen disponibles. Hablan de la mutua constitución de cuerpos y tecnologías, materia y semiótica, naturaleza y cultura; y de cómo la orientación y las subjectividades que de ahí emergen están
gestionadas por medio de la matriz de representación tecnocolonial en el turbocapitalismo. Los tres ítems permiten observar herramientas que representan, monitorizan y modelan “cuerpos”a través de diversos medios culturales de abstracción, y eventualmente convocan sus consecuencias en una llamada a la “investigación-acción desobediente”.
Palabras clave:
tecnología, 3D, cuerpos posibles, desorietación, inventario
DOWNLOAD FULL TEXT / TEXTO COMPLETO PARA DESCARGA:
https://www.inmaterialdesign.com/index.php/mag/article/download/27/22
INMATERIAL, Vol.2 Num.3 (2017): https://www.inmaterialdesign.com/index.php/mag/issue/view/4
Following Sara Ahmed’s invitation “to think how queer politics might involve disorientation, without legislating disorientation as a politics”, the collective enquiry Possible Bodies research team inventoried three items related to 3D artifacts, following through the implications of the contemporary renderings of “dis-orientation” they invoke. Each in their own way, the items relate to a world that is becoming oblique, where inside and outside, up and down are switching places and where new perspectives become available. They speak of the mutual constitution of technology and bodies, of matter and semiotics, of nature and culture and how orientation and the subjectivities that emerge from it are managed across the technocolonial matrix of representation in turbo-capitalism. The three items allow for a look at tools that represent, track and model “bodies” through diverse cultural means of abstraction, and eventually convoke their aftermath in a call for “disobedient action-research”.
Keywords:
3D, technology, possible bodies, disorientation, inventory
[CAST]
Continuando la invitación de Sara Ahmed a “pensar cómo las políticas queer podrían implicar desorientación, sin legislar la desorientación como una política”, el equipo de la investigación colectiva Possible Bodies inventarió tres ítems relacionados con artefactos 3D, dando seguimiento a las implicaciones que las actualizaciones contemporáneas de “des-orientación” puedan invocar. Cada uno a su modo, los items están en relación con un mundo que está deviniendo oblicuo, donde dentro y fuera o arriba y abajo están cambiando posiciones, y donde nuevas perspectivas se hacen disponibles. Hablan de la mutua constitución de cuerpos y tecnologías, materia y semiótica, naturaleza y cultura; y de cómo la orientación y las subjectividades que de ahí emergen están
gestionadas por medio de la matriz de representación tecnocolonial en el turbocapitalismo. Los tres ítems permiten observar herramientas que representan, monitorizan y modelan “cuerpos”a través de diversos medios culturales de abstracción, y eventualmente convocan sus consecuencias en una llamada a la “investigación-acción desobediente”.
Palabras clave:
tecnología, 3D, cuerpos posibles, desorietación, inventario
DOWNLOAD FULL TEXT / TEXTO COMPLETO PARA DESCARGA:
https://www.inmaterialdesign.com/index.php/mag/article/download/27/22
INMATERIAL, Vol.2 Num.3 (2017): https://www.inmaterialdesign.com/index.php/mag/issue/view/4
Etiquetas:
article,
artículo,
bau,
femke snelting,
inmaterial,
inventory,
jara rocha,
no ground,
possible bodies,
publicación,
publication,
research
30.4.16
conversa con Mar Medina: diseñadorxs como subalternxs
[texto originalmente publicado en baued.es]
El pasado 21 de abril tuvo lugar la presentación de Sudando el discurso: una crítica encuerpada de Aimar Pérez Galí, dentro del ciclo Interferències de migdia que organiza el Área de Cultura de BAU.
Al finalizar la conferencia performática, donde Aimar aborda la construcción histórica del bailarín como sujeto de subalternindad dentro de las artes escénicas en particular y de las artes contemporáneas en general, en el turno de preguntas Jara Rocha -profesora del área de Proyectos- lanzó la pregunta de ¿qué implicaciones tendría pensar en el diseñador como subalterno?.
A partir de este tema, Mar Medina -compañera artística de Aimar y también bailarina y coreógrafa- inició una conversación por email con Jara, que ésta a su vez compartió con Blanca Callén y Josep Mª Marimon -compañerxs de asignatura-, y entre todxs concluyeron que sería un material muy interesante para visibilizar esa cuestión y quizás fomentar la continuidad de la reflexión.
Una reflexión sobre la subalternidad del diseñador desde mí, que no soy diseñadora
Recuerdo una exposición que vi hace algunos años en el Santa Mónica y después en el Pompidou. Era una exposición de diseño. Un monográfico sobre Ron Arad. Ron Arad era, en ese momento y en esa expo, algo así como una estrella del rock. Pero a diferencia de las estrellas del rock, Arad no firmaba sólo. Firmaba al lado de Vitra, la marca que lo había llevado al éxito con sus encargos (sí, ya sé que Iggy Pop acabó haciendo un anuncio de Schweppes, pero me parece que en los conciertos aún no lleva a Schweppes de sponsor. O sí?).
En el campo del diseño, la figura del diseñador no es idealmente subalterna pero en la industria efectivamente lo es. Incluso en el caso de Arad, que con mucho arte había llegado a convivir con Vitra y otras firmas, la hegemonía fluída del capital es ineludible. La genialidad de Arad no tuvo agencia para subvertir esa relación clientelar siempre presente entre marca y diseñador. Vitra encarga y paga, Arad diseña y cobra (y no sólo Arad, si no todo su estudio. Aunque meterme aquí en el tema de las colectividades me llevaría por otros derroteros). El panorama queda de la siguiente manera: Arad se sitúa en el campo del diseño de la mano de Vitra y Vitra consigue situarse en el campo del arte llevando sus prototipos al museo.
Hasta aquí parece una historia perfecta de afectaciones y equivalencias, pero cuando el capital se situa en el eje relacional con una dirección tan concreta la subalternidad está servida. Aunque no salte a la vista está ahí. Hay que enfocar bien. La historia de Arad es la que todas querríamos para nosotras mismas. El paradigma del éxito personal y comercial. Vale. Seamos Ron Arad. Todas podemos ser Ron Arad en el campo del diseño. Pero no podemos serlo en el campo de la industria del diseño. Que son dos campos que se yuxtaponen pero también se diferencian. Los diferencia la liquidez. En el campo del diseño la liquidez se puede jugar y redefinir pero en el campo de su industria la liquidez define: no podemos ser Ron Arad porque no hay dinero suficiente para todas. La hegemonía del capital decide el número de “genios” visibles por disciplina (el concepto romántico de “genio” sería algo a poner en diálogo con el concepto de “subalterno”).
Por suerte, y aún no pudiendo ser Ron Arad, todavía podemos ser geniales. Estudiar aún se sitúa de alguna manera al margen del capital. Por mucho que el plan Bolonia empuje al estudiar a ese campo de lo productivo, estudiar aún es una tarea lo suficientemente amorfa para darle el esquinazo a esa consideración. Me gusta pensar que aún no se ha conseguido que estudiar produzca valores medibles económicamente hablando. Aunque bien sé que los títulos en las universidades privadas se consideran desde hace ya algunos años más que los de las universidades públicas.
Que el prestigio caiga del lado del dinero es una cuestión política. Pero estudiar produce algo mucho más valioso que el dinero. Al estudiar, la relación que se da con la liquidez es diferente a la que se da en el ámbito laboral. Y cuando se estudia debería considerarse esa diferencia como una ventaja. Esa ventaja supone para mí el núcleo del aprendizaje y el germen de la articulación sociolaboral futura. Aprendiendo se puede jugar y mucho (en la industria y el comercio también se podía jugar pero ahí vino el crack de la bolsa en el 1929).
Como estudiantes o docentes de cualquier disciplina no deberíamos querer ser como nuestros predecesores en nuestros respectivos ámbitos laborales paralelos o futuros. Como estudiantes de diseño ya sois un éxito. Un éxito mayor que Arad en relación con la industria. Porque vosotros, y vuestros profesores, sí tenéis la potencia de subvertir el discurso hegemónico. Desde vuestro campo puede abrirse una brecha que afecte en última instancia a la industria del diseño. En un sistema colmado de objetos materiales no es tan importante lo que se hace como el cómo se hace. El objeto del diseño queda relegado, sí, pero eso es otra ventaja. La potencialidad de ese desplazamiento es el lugar que pueden ocupar el proceso y las personas. Y ahí hay mucho que cuestionarse, desde la importancia del trabajo en equipo hasta los nuevos modos de producción, su sostenibilidad, vuestra felicidad… Cuestionarse desde el ámbito laboral es una tarea ardua porque apenas hay tiempo para nada, pero cuestionarse desde el ámbito académico debería ser una práctica diaria. Se me antoja la única manera de afectar positivamente a las condiciones creativas y socioeconómicas de un futuro próximo.
Lanzo una reflexión extra sobre trabajo y modos de producción que también estoy haciendo con mis alumnos:
Ante la frustración que puede causarnos la subalternidad, o mejor aún, ante la imposibilidad de ser incluso subalternos en un empobrecido horizonte laboral se nos ofrece otra idea. Ser emprendedores. Una manera de estar en lo laboral que encaja especialmente en el perfil del “creativo” pero que además de paradójica puede resultar contraproducente mal practicada y que esconde el truco detrás de su brillo. Nos pone sobre la pista Earl Culver, interpretado por Spalding Gray, dirigiéndose a sus hijos en True Stories (esa película en la que David Byrne observa con afán sociológico todo lo que acontece en un pequeño pueblo ficticio de Texas):
“¡Linda!, ¡Larry!, ¡no existe el concepto de fines de semana nunca más!”. En el epílogo a la escena en la que se explica la vida moderna se baila en una oficina. Y es glorioso pero triste a la vez. Diría que en lo colectivo radica la transformación de esa imagen ambivalente, poliédrica y esquiva.
[respuesta]
Mar: MUCHÍSIMAS GRACIAS, muchísimas.
uah, se lo voy a pasar a lxs estudiantes de Bau, sí sí sí, ¿quieres que indique tu nombre, o cómo te gustaría que lo compartiera?
Te contesto yo, tipo cháchara de café y desde aquí, que tampoco soy diseñadorx — pero que cada vez más a menudo me pregunto por qué no — y ahora te cuento por qué:
Por efectivamente esto que señalas de la diferencia en el eje de la definición de lo que sea que articula la práctica del diseño: si se trata de una práctica sometida a la máquina de crear necesidades y a la productividad nonstop (o sea: si se trata del diseño inscrito en el mercado, el diseño fusionado con su industria), entonces no. Porque no me interesa. Intentar no dar pasos en alimentar eso es, digamos, un plan cotidiano. Porque es una máquina que produce dolor. Ahí es donde la figura del diseñador puede ser leída como la del subalterno sin voz que sólo responde a briefings, se somete a tendencias, ejecuta con herramientas privativas unas formas que no le pertenecen ni en pensamiento ni en obra, las más de las veces. Pero sin embargo he aprendido a defender la práctica en estos dos años de desplazamiento a una aula que jamás hubiera imaginado antes que fuese a habitar; y la defiendo -para sorpresa de una Jara ponle de hace tres años- definiendo el diseño así de ampliamente: se trata de hacer mundo. De entrever las oportunidades compositivas con la materia que ya está ahí (los condicionantes ontológicos, te diría en plan pedante), y de tomar decisiones acerca de qué modos de composición son pertinentes, urgentes, interesantes para hacer el mundo con su materialidad. Y hay partes que son orgánicas, otras procesadas, otras de escala infraestructural, otras requieren de eróticas y pulsiones colectivas para efectivamente ser… y así. Así, y más.
Exacto: tu argumento sobre atender al proceso, sobre la potencia del entre. Solo que afinaría una cosa ahí, te propongo: que no se entienda el proceso de estudiar como liberado de los pesos del mercado en una línea del tiempo progresiva, desarrollista, como “anterior” al choque nefasto con los deberes profesionales pero esperando que llegue el momento de choque, como si en un futuro sí o sí fueran a tener que des-definir el diseño y volver a llamarlo Diseño. Como si lxs estudiantes fueran luego siempre después a llegar al formato propuesto por el mercado. Yo estudié Humanidades. Desde el día uno sabía que tendría que inventar una forma de alimentarme pero esa forma no estaba asegurada en el nombre de lo que estudiaba. No era para… era en sí mismo. (Y era un programa educativo muy criticable, eh, no hablo de eso ahora…). ¿Podría ser que el diseño que no avanza hacia la mercantilización tuviera alguna oportunidad si se entendiese como investigación de las culturas materiales del presente?
Y hay una cosa también muy importante. O una cosa que a mí se me hace muy importante para hablar de subalternidad sin regresar a las formas ideológicas estrictas… o más bien a las formas rígidas (ay, tú, metiéndote a Marx en el cuerpo y sacándolo por la boca live). Me refiero a que no me cabe ya en la vida la diferencia entre sujeto y objeto. Igual que no me cabe lo “uno”, lo individual desafectado. Se trata de ser-con, ¿no decimos?. No hay genio creativo. Los enanos a hombros de gigantes, la cultura de la remezcla, las inteligencias colectivas y todo eso que hemos aprendido a decir. Y entonces, “hacer mundo” -lo que me gustaría que estxs estudiantes reconociesen en sí- pasa también por esto que hacéis vosotrxs -en la danza- todo el rato con la materia encontrada en los cuerpos los espacios los ritmos las horas los gestos el aire-a-través por fuera y por dentro — y los cambios provocados al agitar ese complejo material. Mira, me refiero a esto que les digo a lxs estudiantes; que estos señores son -también- diseñadores (en tanto que modeladores y técnicos de formas y estructuras para componer la materia de una manera)
Obvio, la cuestión entonces está en qué éticas, estéticas, políticas y eróticas se convocan en esa composición. En cuánto del mundo viejo desmontan estos señores haciendo esto… y cuando sostienen de él, con sus tanguitas. Ahí es donde empieza lo que me interesa como “estudiar diseño”.
Bueno, este argumento así rápido me ha quedado un poco quizás demasiado materialista… pero hay otra parte que ahora no tengo tiempo de desarrollar, que pienso mucho todo el rato en relación con la danza: la parte de la fenomenología. Buah, hay dos aproximaciones que últimamente me agitan el piso a lo max: la fenomenología queer de Sara Ahmed, y la fenomenología alien de Ian Bogost. Ahí hay materia de estudio.
Aunque no tengo tanto tiempo ni tantas ganas de ahora escribir esa parte en un mail. Pero te cuento una última cosa que está relacionada y que salta de “lo curro” a “lo casa” (qué placer disolver esa distancia, cuando se puede; cuando se nota por dentro que no se trata de incorporar una emprendeduría, sino de fundir un par de atmósferas trabajando la vida): ahora nos estamos haciendo la casa por dentro. Con mi compa. Pero se ha convertido en un proyecto grupal, colectivo — se ha explotado hacia afuera porque la cosa va de poner las condiciones materiales básicas para arrancar un programa de residencias. Y ver pelis juntxs. Y escuchar a amigxs que hacen música. Y entonces han venido lxs recicladorxs de Makea, lxs reparadorxs de la Cooperativa Integral Catalana, lxs amigxs okupas a enseñarnos unos básicos de electricidad, la querida Le Parody a pintar… y en esto estamos. Haciendo una casa. Haciendo un mundito, vaya. Que cuando una vez me dijiste que cómo que no bailo que entonces qué hago cuando voy a un bar; y una vez que María Salgado me enseñó que cómo que no soy poeta a ratos si a veces salen composiciones anotables de la boca o del teclado -que levantemos la bandera cuando consideremos, situadamente, dijo Aimar-; pues eso, que ahora resulta que estamos haciendo un mundo en casa, oh my gosh, estamos diseñando. Y hay trueque, y planos, y aprendizaje y afectos hermosos todo el tiempo. Y supongo que lo que querría transmitir a mis estudiantes es que esto es diseño (también) — hacer el mundo de a cachos en el sur de europa en 2016, con la banda.
Así que buah: gracias por pensar en cruzado.
| What is really amplified in the social design process? Otto von Busch, XXI magazine, iss 104, Nov 2011 |
Al finalizar la conferencia performática, donde Aimar aborda la construcción histórica del bailarín como sujeto de subalternindad dentro de las artes escénicas en particular y de las artes contemporáneas en general, en el turno de preguntas Jara Rocha -profesora del área de Proyectos- lanzó la pregunta de ¿qué implicaciones tendría pensar en el diseñador como subalterno?.
A partir de este tema, Mar Medina -compañera artística de Aimar y también bailarina y coreógrafa- inició una conversación por email con Jara, que ésta a su vez compartió con Blanca Callén y Josep Mª Marimon -compañerxs de asignatura-, y entre todxs concluyeron que sería un material muy interesante para visibilizar esa cuestión y quizás fomentar la continuidad de la reflexión.
Una reflexión sobre la subalternidad del diseñador desde mí, que no soy diseñadora
Recuerdo una exposición que vi hace algunos años en el Santa Mónica y después en el Pompidou. Era una exposición de diseño. Un monográfico sobre Ron Arad. Ron Arad era, en ese momento y en esa expo, algo así como una estrella del rock. Pero a diferencia de las estrellas del rock, Arad no firmaba sólo. Firmaba al lado de Vitra, la marca que lo había llevado al éxito con sus encargos (sí, ya sé que Iggy Pop acabó haciendo un anuncio de Schweppes, pero me parece que en los conciertos aún no lleva a Schweppes de sponsor. O sí?).
En el campo del diseño, la figura del diseñador no es idealmente subalterna pero en la industria efectivamente lo es. Incluso en el caso de Arad, que con mucho arte había llegado a convivir con Vitra y otras firmas, la hegemonía fluída del capital es ineludible. La genialidad de Arad no tuvo agencia para subvertir esa relación clientelar siempre presente entre marca y diseñador. Vitra encarga y paga, Arad diseña y cobra (y no sólo Arad, si no todo su estudio. Aunque meterme aquí en el tema de las colectividades me llevaría por otros derroteros). El panorama queda de la siguiente manera: Arad se sitúa en el campo del diseño de la mano de Vitra y Vitra consigue situarse en el campo del arte llevando sus prototipos al museo.
Hasta aquí parece una historia perfecta de afectaciones y equivalencias, pero cuando el capital se situa en el eje relacional con una dirección tan concreta la subalternidad está servida. Aunque no salte a la vista está ahí. Hay que enfocar bien. La historia de Arad es la que todas querríamos para nosotras mismas. El paradigma del éxito personal y comercial. Vale. Seamos Ron Arad. Todas podemos ser Ron Arad en el campo del diseño. Pero no podemos serlo en el campo de la industria del diseño. Que son dos campos que se yuxtaponen pero también se diferencian. Los diferencia la liquidez. En el campo del diseño la liquidez se puede jugar y redefinir pero en el campo de su industria la liquidez define: no podemos ser Ron Arad porque no hay dinero suficiente para todas. La hegemonía del capital decide el número de “genios” visibles por disciplina (el concepto romántico de “genio” sería algo a poner en diálogo con el concepto de “subalterno”).
Por suerte, y aún no pudiendo ser Ron Arad, todavía podemos ser geniales. Estudiar aún se sitúa de alguna manera al margen del capital. Por mucho que el plan Bolonia empuje al estudiar a ese campo de lo productivo, estudiar aún es una tarea lo suficientemente amorfa para darle el esquinazo a esa consideración. Me gusta pensar que aún no se ha conseguido que estudiar produzca valores medibles económicamente hablando. Aunque bien sé que los títulos en las universidades privadas se consideran desde hace ya algunos años más que los de las universidades públicas.
Que el prestigio caiga del lado del dinero es una cuestión política. Pero estudiar produce algo mucho más valioso que el dinero. Al estudiar, la relación que se da con la liquidez es diferente a la que se da en el ámbito laboral. Y cuando se estudia debería considerarse esa diferencia como una ventaja. Esa ventaja supone para mí el núcleo del aprendizaje y el germen de la articulación sociolaboral futura. Aprendiendo se puede jugar y mucho (en la industria y el comercio también se podía jugar pero ahí vino el crack de la bolsa en el 1929).
Como estudiantes o docentes de cualquier disciplina no deberíamos querer ser como nuestros predecesores en nuestros respectivos ámbitos laborales paralelos o futuros. Como estudiantes de diseño ya sois un éxito. Un éxito mayor que Arad en relación con la industria. Porque vosotros, y vuestros profesores, sí tenéis la potencia de subvertir el discurso hegemónico. Desde vuestro campo puede abrirse una brecha que afecte en última instancia a la industria del diseño. En un sistema colmado de objetos materiales no es tan importante lo que se hace como el cómo se hace. El objeto del diseño queda relegado, sí, pero eso es otra ventaja. La potencialidad de ese desplazamiento es el lugar que pueden ocupar el proceso y las personas. Y ahí hay mucho que cuestionarse, desde la importancia del trabajo en equipo hasta los nuevos modos de producción, su sostenibilidad, vuestra felicidad… Cuestionarse desde el ámbito laboral es una tarea ardua porque apenas hay tiempo para nada, pero cuestionarse desde el ámbito académico debería ser una práctica diaria. Se me antoja la única manera de afectar positivamente a las condiciones creativas y socioeconómicas de un futuro próximo.
Lanzo una reflexión extra sobre trabajo y modos de producción que también estoy haciendo con mis alumnos:
Ante la frustración que puede causarnos la subalternidad, o mejor aún, ante la imposibilidad de ser incluso subalternos en un empobrecido horizonte laboral se nos ofrece otra idea. Ser emprendedores. Una manera de estar en lo laboral que encaja especialmente en el perfil del “creativo” pero que además de paradójica puede resultar contraproducente mal practicada y que esconde el truco detrás de su brillo. Nos pone sobre la pista Earl Culver, interpretado por Spalding Gray, dirigiéndose a sus hijos en True Stories (esa película en la que David Byrne observa con afán sociológico todo lo que acontece en un pequeño pueblo ficticio de Texas):
“¡Linda!, ¡Larry!, ¡no existe el concepto de fines de semana nunca más!”. En el epílogo a la escena en la que se explica la vida moderna se baila en una oficina. Y es glorioso pero triste a la vez. Diría que en lo colectivo radica la transformación de esa imagen ambivalente, poliédrica y esquiva.
[respuesta]
Mar: MUCHÍSIMAS GRACIAS, muchísimas.
uah, se lo voy a pasar a lxs estudiantes de Bau, sí sí sí, ¿quieres que indique tu nombre, o cómo te gustaría que lo compartiera?
Te contesto yo, tipo cháchara de café y desde aquí, que tampoco soy diseñadorx — pero que cada vez más a menudo me pregunto por qué no — y ahora te cuento por qué:
Por efectivamente esto que señalas de la diferencia en el eje de la definición de lo que sea que articula la práctica del diseño: si se trata de una práctica sometida a la máquina de crear necesidades y a la productividad nonstop (o sea: si se trata del diseño inscrito en el mercado, el diseño fusionado con su industria), entonces no. Porque no me interesa. Intentar no dar pasos en alimentar eso es, digamos, un plan cotidiano. Porque es una máquina que produce dolor. Ahí es donde la figura del diseñador puede ser leída como la del subalterno sin voz que sólo responde a briefings, se somete a tendencias, ejecuta con herramientas privativas unas formas que no le pertenecen ni en pensamiento ni en obra, las más de las veces. Pero sin embargo he aprendido a defender la práctica en estos dos años de desplazamiento a una aula que jamás hubiera imaginado antes que fuese a habitar; y la defiendo -para sorpresa de una Jara ponle de hace tres años- definiendo el diseño así de ampliamente: se trata de hacer mundo. De entrever las oportunidades compositivas con la materia que ya está ahí (los condicionantes ontológicos, te diría en plan pedante), y de tomar decisiones acerca de qué modos de composición son pertinentes, urgentes, interesantes para hacer el mundo con su materialidad. Y hay partes que son orgánicas, otras procesadas, otras de escala infraestructural, otras requieren de eróticas y pulsiones colectivas para efectivamente ser… y así. Así, y más.
Exacto: tu argumento sobre atender al proceso, sobre la potencia del entre. Solo que afinaría una cosa ahí, te propongo: que no se entienda el proceso de estudiar como liberado de los pesos del mercado en una línea del tiempo progresiva, desarrollista, como “anterior” al choque nefasto con los deberes profesionales pero esperando que llegue el momento de choque, como si en un futuro sí o sí fueran a tener que des-definir el diseño y volver a llamarlo Diseño. Como si lxs estudiantes fueran luego siempre después a llegar al formato propuesto por el mercado. Yo estudié Humanidades. Desde el día uno sabía que tendría que inventar una forma de alimentarme pero esa forma no estaba asegurada en el nombre de lo que estudiaba. No era para… era en sí mismo. (Y era un programa educativo muy criticable, eh, no hablo de eso ahora…). ¿Podría ser que el diseño que no avanza hacia la mercantilización tuviera alguna oportunidad si se entendiese como investigación de las culturas materiales del presente?
Y hay una cosa también muy importante. O una cosa que a mí se me hace muy importante para hablar de subalternidad sin regresar a las formas ideológicas estrictas… o más bien a las formas rígidas (ay, tú, metiéndote a Marx en el cuerpo y sacándolo por la boca live). Me refiero a que no me cabe ya en la vida la diferencia entre sujeto y objeto. Igual que no me cabe lo “uno”, lo individual desafectado. Se trata de ser-con, ¿no decimos?. No hay genio creativo. Los enanos a hombros de gigantes, la cultura de la remezcla, las inteligencias colectivas y todo eso que hemos aprendido a decir. Y entonces, “hacer mundo” -lo que me gustaría que estxs estudiantes reconociesen en sí- pasa también por esto que hacéis vosotrxs -en la danza- todo el rato con la materia encontrada en los cuerpos los espacios los ritmos las horas los gestos el aire-a-través por fuera y por dentro — y los cambios provocados al agitar ese complejo material. Mira, me refiero a esto que les digo a lxs estudiantes; que estos señores son -también- diseñadores (en tanto que modeladores y técnicos de formas y estructuras para componer la materia de una manera)
Obvio, la cuestión entonces está en qué éticas, estéticas, políticas y eróticas se convocan en esa composición. En cuánto del mundo viejo desmontan estos señores haciendo esto… y cuando sostienen de él, con sus tanguitas. Ahí es donde empieza lo que me interesa como “estudiar diseño”.
Bueno, este argumento así rápido me ha quedado un poco quizás demasiado materialista… pero hay otra parte que ahora no tengo tiempo de desarrollar, que pienso mucho todo el rato en relación con la danza: la parte de la fenomenología. Buah, hay dos aproximaciones que últimamente me agitan el piso a lo max: la fenomenología queer de Sara Ahmed, y la fenomenología alien de Ian Bogost. Ahí hay materia de estudio.
Aunque no tengo tanto tiempo ni tantas ganas de ahora escribir esa parte en un mail. Pero te cuento una última cosa que está relacionada y que salta de “lo curro” a “lo casa” (qué placer disolver esa distancia, cuando se puede; cuando se nota por dentro que no se trata de incorporar una emprendeduría, sino de fundir un par de atmósferas trabajando la vida): ahora nos estamos haciendo la casa por dentro. Con mi compa. Pero se ha convertido en un proyecto grupal, colectivo — se ha explotado hacia afuera porque la cosa va de poner las condiciones materiales básicas para arrancar un programa de residencias. Y ver pelis juntxs. Y escuchar a amigxs que hacen música. Y entonces han venido lxs recicladorxs de Makea, lxs reparadorxs de la Cooperativa Integral Catalana, lxs amigxs okupas a enseñarnos unos básicos de electricidad, la querida Le Parody a pintar… y en esto estamos. Haciendo una casa. Haciendo un mundito, vaya. Que cuando una vez me dijiste que cómo que no bailo que entonces qué hago cuando voy a un bar; y una vez que María Salgado me enseñó que cómo que no soy poeta a ratos si a veces salen composiciones anotables de la boca o del teclado -que levantemos la bandera cuando consideremos, situadamente, dijo Aimar-; pues eso, que ahora resulta que estamos haciendo un mundo en casa, oh my gosh, estamos diseñando. Y hay trueque, y planos, y aprendizaje y afectos hermosos todo el tiempo. Y supongo que lo que querría transmitir a mis estudiantes es que esto es diseño (también) — hacer el mundo de a cachos en el sur de europa en 2016, con la banda.
Así que buah: gracias por pensar en cruzado.
8.1.16
1er Congreso Internacional Políticas de la Interfaz
El Congreso Políticas de la interfaz pretende reflexionar acerca del papel y la incidencia de las interfaces en el universo de las herramientas del sistema productivo contemporáneo. ¿Cómo se configuran y se producen los imaginarios creativos, políticos, laborales, económicos y culturales en el marco de un sistema universalizado de interfaces cuya promesa pasa por ser natural, transparente, simple y accesible? ¿Qué respuestas y qué acciones cabe articular desde unas prácticas del diseño cuya intención es cuestionar las utopías derivadas de una comunicación cada vez más sujeta al imperio del control? ¿De qué manera podemos configurar las alianzas entre el diseño, el mundo del pensamiento y la acción crítica y una serie de relatos industriales e institucionales vinculados a las teologías tecnológicas?
Esta iniciativa se plantea como un foro de encuentro en que se reúnen, debaten y difunden diversas aproximaciones, experiencias y prácticas procedentes de los ámbitos del diseño, la filosofía política, el arte, el activismo o los estudios de comunicación; todo ello desde perspectivas de formato académico y no-académico.
CALL FOR PAPERS (hasta el 20 de enero), aquí.
& procedimientos de participación, aquí.
5.6.15
OBJETOS QUE OBJETAN
El Cartel:
El About:
El mundo del diseño -el mundo de hacer mundo- está repleto de objetos que a escala humana analizamos, medimos, pesamos, evaluamos, sostenemos y juzgamos. Objetos que investigamos, historiografiamos y nombramos. Aun así, en pocas ocasiones dejamos que sea la materia la que nos haga preguntas, que nos cuente sus historias, o su Historia. La modernidad nos situó ante la materia a distancia y nos dijo que los objetos tenían una verdad distinta, separada de lo humano (y sin embargo apropiable, aprehensible). No obstante, los objetos a menudo investigan por nosotras las personas, nos interpelan, nos disponen, nos provocan.
Para la segunda entrega de las Jornadas de Objetologías querríamos ceder las tarimas y atender las propuestas de estos objetos que cuestionan e indagan. Objetos que median a/con/para otros objetos: memes, formularios, vídeos online, selfies y gifs. Sobre los que pensamos y que [¡atención!] nos piensan, nos cuentan… nos objetan.
La Chapa:
El Programa:
10 junio 2015 / en UVIC http://www.uvic.es/
Mesa Redonda 15:30-17:00
Aula F101
International Workshop on Higher Education at the University of Vic
La primera sesión consistirá en una mesa redonda en la que Amparo Lasén, Olga Goriunova y Jaron Rowan debatirán sobre la investigación en torno a objetos digitales, y las plataformas, culturas y estéticas en las que se mueven.
Modera: Arnau Guifreu
11 junio 2015 / en BAU
http://www.baued.es/
Seminario “Metodologías de investigación inventivas” 10.30-12.30
(realizado junto a la línea de recerca “Innovació pedagògica en i mtjançant el disseny” de GREDITS)
La sesión comenzará con una presentación sobre el trabajo del grupo de Objetologías y su eje cuadruple de política/estética/ética/erotica de los objetos. Posteriormente, y aprovechando que contaremos con la presencia de Olga Goriunova y Amparo Lasén, exploraremos y debatiremos diferentes metodologías de investigación y sus límites frente a panoramas complejos y cambiantes.
Plazas limitadas. Para inscripciones, enviar email a: objetologias@baued.es
El Tumblr:
18.5.15
user info
information leaflet to accompany a banner for Somatic Design
Barcelona, 15M 2015 / Jara Rocha & Femke Snelting / in response to: http://www.baued.es/blogdebau/2015/05/18/disseny-somatic/
Barcelona, 15M 2015 / Jara Rocha & Femke Snelting / in response to: http://www.baued.es/blogdebau/2015/05/18/disseny-somatic/
5.5.15
presentación del máster en investigación & experimentación en diseño / Hangar+Bau
“conversatorio” entre un grupo de docentes del máster en investigación & experimentación en diseño, organizado en colaboración entre BAU-Centro Universitario de diseño y HANGAR-Centro de investigación y producción artística (Barcelona)
Jueves, 7 de Mayo, a las 19.30h en HANGAR (antiguas oficinas)
+
http://hangar.org/es/news/espanol-hello-world-presentacion-del-master-en-investigacion-y-experimentacion-en-diseno/
++
http://www.baued.es/es/estudios/masters-y-posgrados/master-en-investigacion-y-experimentacion-en-diseno
y el relatograma que del evento hizo Carla Boserman:
10.6.14
la materia contraataca
I Jornada de Objetologías, en Bau (Pujades, 118 - Barcelona)
+ info sobre el coso aquí
+ info sobre el sarao acá
Etiquetas:
bau,
critical design,
lamateriacontraataca,
new materialisms,
objetologías,
OOO,
research,
STS
23.1.14
tentativas desde el entre
Recientemente han proliferado -en el ecosistema de las culturas
contemporáneas- gestos y agentes reconocidos como “mediadores”. A partir
del análisis de una serie de proyectos recientes, trataremos de atender
a esas formas y sus particulares potencias desde una noción de
“experimentación simétrica”. Dispositivos culturales tan materiales como un archivo o tan
inmateriales como un discurso se dan a menudo encuentro en espacios de
investigación ciudadana para generar acaso nuevas formas para lo común.
> jueves 23 de enero a las 14 h
> Bau Centro Universitario de Diseño de Barcelona / espacio polivalente
> entrada libre
+ info
| Greenvía / Vivero de Iniciativas Ciudadana> |
> Bau Centro Universitario de Diseño de Barcelona / espacio polivalente
> entrada libre
+ info
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








